Segunda receta de El Club del Tupper

by admin on 30 enero, 2012

Si ya me lo decía mi madre cuando le hablé de esta aventura la primera vez…”El Club del Tupper? Pero tú estás segura de que quieres estar ahí?” Lo tengo clarísimo, claro que quiero! Eso si, con mis pequeños agobios.

Para esta Segunda receta de El Club del Tupper, he apurado hasta el límite el plazo de entrega, lo que me recordó irremediablemente a mi época universitaria y la entrega de proyectos. Pero me encanta, y tengo que reconocer, con la boca pequeña, que le estoy cogiendo el gustillo a esto de la cocina, aunque sólo sea de vez en cuando…

En esta ocasión la receta nos la propuso Baballa. A simple vista no parecía muy complicada, claro que hay que contar con la inexperiencia… y de repente te encuentras que tienes que hacer mil cosas a la vez.

He cocinado tan pocas veces en serio, que creo que las recuerdo todas. Una de estas ocasiones, estaba yo recién casada (donde va ya…) y a algún incauto se le había ocurrido regalarme un libro de cocina. Ni corta ni perezosa lo abrí y decidí preparar unas patatas rellenas. Primer contratiempo, no tenía vaciador…debí tardar dos horas en hacer los agujeritos. Como de lo que no me gusta procuro olvidarme, no recuerdo mucho más de aquella experiencia, sólo recuerdo a mi querida prima Merce, que las probó (nadie más en mi familia se atrevió y aún no entiendo por qué), y dijo: “son las patatas más ricas del mundo”. Lo mejor, es que a día de hoy, y de esto hace ya 15 años, aún sigue hablando de aquellas patatas. Quiero pensar que es porque le encantaron, pero quizás sea porque nunca más volvió a probar nada cocinado por mí.

Y después de hacer de abuela cebolleta (que me viene al pelo la expresión) os resumo mi experiencia patatil.

Me gustó, me lo pasé pipa, a pesar de la tensión que había en la cocina…

-Madre que pregunta: ” Y no lo puedes dejar?”

-Hija que contesta mientras pelaba patatas: “Las patatas?”,

-Madre: “No, el club ese…”

-Hija ofendida :“No!!! Yo PUEDO cocinar!!!”

Empecé a pelar las patatas y ya mi madre se prestó a hacerlo ella y es que tendríais que ver a  la velocidad que lo hace, para que yo fuese vaciando las que ella iba pelando. Trabajo en cadena de toda la vida.

Había que picar cebolla..ay…la cebolla…Me reía cuando mi amigo Javier me decía que lo hacía con gafas de bucear. Al primer corte ya empecé a llorar, así que decidí usar un artilugio-regalo-de-boda que tuvo su época de gloria cuando se me dió por hacer hamburguesas caseras. Ahora el pobre estaba algo abandonado…no le véis cierto aire retro?. Genial con él! Lucía recomendaba que los trocitos no fueran muy pequeños, pero elegí no llorar.

Después,  dorar la cebolla y freir la carne. Este paso dominado, siempre bajo la atenta mirada de mi madre.

El paso siguiente, rellenar las patatas. Aquí tuve que controlar a Alicia porque le parecía algo tan divertido! La entretuve batiendo (o rebatiendo el huevo). Bien, seguíamos con la moral alta.

Y llegó el momento de poner el tapón…esto ya fue un poco más complicado y eso que me considero una persona hábil. Claro que las patatas eran distintas y los tapones no coincidían. La próxima vez los marco. El método era: Huevo, harina y  tapón. Tenían que quedarse pegados con ese mejunje, pero se me resistieron un poco…

El último tramo lo llevé bien. Primero dorarlas en la sartén. Lucía recomendaba de una en una, pero yo no tengo tanta paciencia, así que fueron de dos en dos. Mi madre, experta cocinera, eligió una sartén pequeñita para que estuvieran más “recogidas” y no perdieran el tapón. Lila & Cloe las doró un montón y no veáis la buenísima pinta que tienen. A medida que se iban dorando, las pasábamos a una cazuela, donde había más cebolla, Avecren y un buen chorro de vino blanco, como no, un Albariño de primera. Sin olvidarnos del azafrán.

Y así 20 minutos.

A los veinte minutos las serví. Tenían una pinta estupenda y sabían bien. Mi madre se  comió dos, pero es mi madre y también se comió El roscón de Reyes.

Pero lo mejor, lo increíble, lo inesperado, fue por la noche, cuando Fernando  las probó y mirándome, entre incrédulo y encantado dijo: “Están buenísimas!!!!” Bueno, luego también dijo que él comía de todo, que no era muy exigente…y bla, bla, bla…

Me quedo con la primera frase que me gusta más.

{ 9 comments }

la cocina de las casinas enero 30, 2012 a las 0:59

pintón de patatas, pero mi voto tiende hacia Nico, prometo que a su ayudante María le explicaré para qué sirve una cocina……………..

Bea enero 30, 2012 a las 8:42

Claro que si Rebe!!! Que no se diga!! Todas terminaremos siendo estupendas cocineras, y avéas.
Las patatas.. tienen pintón.
Un besazo y a por la próxima!

Maria Cañal enero 30, 2012 a las 9:03

Rebeca!!!!! que ricas, y que buena pinta todo. Creo que vamos (vais?) a sacar las cocineras que llevamos (llevais?) dentro.

un besin enorme!!!

lilandcloe enero 30, 2012 a las 9:05

Enhorabuena! Otro reto conseguido! Y lo mejor, que como yo, tú también disfrutaste haciéndolas! Ahora a por el siguiente! Un beso.

grsberenena enero 30, 2012 a las 11:39

ohhh!!te han quedado estupendas!
di que sí!!!TÚ SÍ PUEDES SER UNA GRAN COCINERA!
mart a.
me reido cosa mala…

grsberenena enero 30, 2012 a las 11:40

me “he” reido cos mala también

grsberenena enero 30, 2012 a las 11:42

isssss…este teclado…
m-e h-e r-e-i-d-o c-o-s-a m-a-l-a t-a-m-b-i-é-n!
hale, ya.

Pirusca enero 30, 2012 a las 16:29

Pues tienen una pinta buenísima!

Conchi enero 31, 2012 a las 13:07

Y yo que todavía no había pasado,…
Claro que están buenísimas, por la pinta que tienen estaban de 10

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